Diagnóstico gratis · 2 minutos

Si hoy falta dinero en tu consultorio, ¿te enterarías?

La pregunta incómoda no es si alguien te está robando. Es si tu sistema te permitiría darte cuenta, y si tendrías con qué demostrarlo. Responde 8 preguntas y descubre por dónde puede escaparse el dinero de tu centro sin que nadie lo note.

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El problema real

Casi nunca es un robo. Casi siempre es un hueco.

En un consultorio el dinero rara vez desaparece de golpe. Se va en operaciones normales que nadie puede reconstruir después: una factura anulada, un descuento de más, un producto que salió sin registrarse. Ninguna se ve grande sola.

La caja cuadra... con lo que entregaron

Si el monto esperado sale de lo que reporta quien entrega el dinero, siempre va a cuadrar. Cuadrar contra lo facturado es otra cosa.

Anulaciones sin dueño

Se cobró, se anuló, el paciente se fue atendido. Si nadie registra quién anuló y por qué, esa consulta simplemente no existió.

Descuentos que nadie autorizó

Un precio que se puede editar al momento de facturar es una caja abierta. La diferencia se la queda quien la digitó.

Inventario que solo cuadra en papel

Insumos y medicamentos que salen sin quedar asociados a una venta o a un paciente se pierden en el aire.

Lo que la ARS pagó vs. lo que reclamaste

Si no comparas reclamación contra pago, nunca sabrás qué quedó sin cobrar ni quién debía darle seguimiento.

Un usuario que usan todos

Cuando todo el mundo entra con la misma clave, nadie es responsable de nada. Y no hay forma de reconstruir qué pasó.

La salida

No necesitas vigilar a nadie. Necesitas que todo deje rastro.

Cuando cada operación queda registrada con nombre, fecha y motivo, el problema se resuelve solo: lo que no se puede hacer sin dejar huella, deja de hacerse.

Cierre de caja contra lo facturado

El sistema sabe cuánto debió entrar por cada forma de pago. El cuadre deja de depender de lo que reporta quien entrega.

Bitácora de quién hizo qué

Cada usuario entra con su cuenta y sus operaciones quedan registradas. Cuando algo no cuadra, hay a dónde ir a mirar.

Permisos por rol

Quien factura no tiene por qué poder anular, cambiar precios o tocar el inventario. Cada quien ve y hace lo suyo.

Movimientos de inventario trazables

Entradas, salidas, devoluciones y ajustes quedan asociados a su documento. El faltante aparece cuando ocurre, no en el conteo anual.

Reclamaciones y cobros a ARS conciliados

Qué se reclamó, qué se liquidó y qué falta por cobrar, sin depender de un Excel que mantiene una sola persona.

Números que ves tú, no que te cuentan

Ingresos, anulaciones y descuentos del día en tu propia pantalla, desde donde estés.

“Esto no se trata de desconfiar de tu gente. Un buen control interno también los protege a ellos: cuando cada operación tiene dueño, nadie carga con la sospecha de un faltante que no cometió.”

Por eso el diagnóstico no mide personas. Mide controles.

Empieza por saber dónde estás parado

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